2026-06-22
Placa de inducción: ¿hay que cambiar la instalación?
Está a punto de cambiar la cocina de gas o la vitrocerámica vieja por una placa de inducción moderna y le surge la duda lógica: ¿basta con enchufarla o hay que tocar la instalación eléctrica? La respuesta depende de cómo esté su cocina hoy, pero conviene saberlo antes de comprar la placa, porque más de un cliente nos llama cuando ya la tiene en casa y descubre que no puede conectarla sin más.
En este artículo le explicamos cuánta potencia consume realmente una placa de inducción, qué circuito y qué enchufe necesita, si tendrá que subir la potencia contratada y por qué a algunas placas les salta el diferencial. El objetivo es que sepa con qué se va a encontrar y qué presupuesto manejar antes de dar el paso.
La inducción no consume como usted cree
Aquí hay un malentendido frecuente. Mucha gente piensa que la inducción gasta una barbaridad, y otros creen que es como cualquier electrodoméstico pequeño. Ni una cosa ni la otra.
Una placa de inducción de cuatro zonas puede llegar a pedir entre 3,5 y 7,4 kW si pone todos los fuegos a máxima potencia a la vez. Es bastante, más que casi cualquier otro aparato de la casa. Pero hay un matiz importante: en el uso real rara vez se usan las cuatro zonas a tope al mismo tiempo, y prácticamente todas las placas modernas incorporan un gestor o limitador de potencia.
Ese limitador permite fijar el consumo máximo de la placa desde su menú de configuración, por ejemplo en 2,8, 3,5 o 4,5 kW. Si lo ajusta, la placa reparte la potencia disponible entre las zonas que estén encendidas, calentando un poco más despacio cuando coinciden varias. Para la mayoría de hogares ese pequeño sacrificio es imperceptible y resuelve el problema de potencia de un plumazo.
El enchufe normal no sirve: la cocina necesita su propia línea
Esta es la parte que más sorpresas da. Una placa de inducción no debe conectarse a un enchufe cualquiera de la cocina.
Los enchufes habituales de una vivienda van en circuitos de tomas de corriente protegidos a 16 amperios, con cable de 2,5 mm². Están pensados para la cafetera, el microondas o la batidora, no para un aparato que puede tirar de varios kilovatios de forma continua. Conectar ahí la placa significa forzar ese cable, que se calienta y, con el tiempo, se degrada o provoca cortes.
Lo que exige una placa de inducción es lo mismo que ya pide el horno o la vitrocerámica: el circuito de cocina, que el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión (REBT) identifica como circuito C3. Es una línea que sale directamente del cuadro, solo para la cocina, con cable de cobre de 6 mm² de sección y una protección de 25 amperios. En lugar del clásico enchufe redondo, suele terminar en una caja de conexión o una clavija de fuerza de 25 A.
El problema de las cocinas antiguas
Si su vivienda tenía cocina de gas o de butano, lo más probable es que esa línea de fuerza no exista. En el hueco de la cocina solo encontrará enchufes normales, porque nunca hizo falta más. En ese caso, pasar a inducción obliga a tirar un cable nuevo de 6 mm² desde el cuadro hasta la cocina y a montar su protección de 25 A.
Es un trabajo que hace un electricista en unas horas si el recorrido es accesible, pero no es algo que deba improvisarse con regletas ni adaptadores. Si está reformando, es el momento ideal para dejarlo bien; lo explicamos con detalle en nuestra guía sobre la instalación eléctrica en reformas de cocina y baño.
¿Tengo que subir la potencia contratada?
Es la segunda gran duda y la respuesta es: depende, pero muchas veces no.
La potencia contratada es el tope de consumo simultáneo que le permite su compañía antes de que salte el limitador (el ICP). En las viviendas suele estar entre 3,45 y 5,75 kW. Si su placa puede pedir 7 kW y a la vez está el horno, el lavavajillas y el aire acondicionado, es evidente que el limitador cortará la luz.
La clave está en combinar dos cosas: el limitador de la propia placa y un cálculo realista de qué aparatos coincidirán encendidos. Si fija la placa en 3,5 kW y aprende a no poner el horno y la placa al máximo justo cuando arranca el aire, muchas viviendas con 4,6 kW funcionan sin problemas. Si su casa va muy justa, quizá toque ampliar.
Antes de decidir, le ayudará leer nuestra guía sobre qué potencia conviene contratar en casa y, si concluye que necesita más, el artículo que explica cómo subir la potencia eléctrica en Almería con sus plazos y costes. Tenga en cuenta que ampliar potencia normalmente exige un boletín eléctrico y tiene un coste fijo además del posible encarecimiento de la factura.
Por qué a veces salta el diferencial
Un caso típico: instala la placa de inducción, todo va bien unos días y de pronto empieza a saltar el diferencial, sobre todo cuando usa varias zonas a la vez. No tiene por qué ser un fallo de la placa.
Las placas de inducción funcionan con electrónica de alta frecuencia y, por su propia naturaleza, generan pequeñas corrientes de fuga. Una placa sola no suele dar problemas, pero si en casa hay muchos equipos electrónicos, la suma de todas esas fugas puede superar el umbral de un diferencial estándar y hacerlo saltar sin que haya una avería real.
La solución pasa por dos frentes. Por un lado, instalar un diferencial de tipo A (o superinmunizado), diseñado para tolerar este tipo de corrientes sin disparos molestos. Por otro, que la placa tenga su línea propia, separada del resto, para que su fuga no se sume a la de otros circuitos. Si quiere entender mejor cómo distinguir un disparo normal de un problema serio, tiene nuestra guía sobre qué hacer cuando salta el diferencial.
Cuánto cuesta dejar la cocina preparada
Los precios varían mucho según el punto de partida, pero le damos rangos orientativos para que se haga una idea.
Si su cocina ya tiene la línea de fuerza (porque antes había vitrocerámica u horno eléctrico) y solo hay que conectar la nueva placa a la caja existente, el trabajo es sencillo y suele costar entre 70 y 120 €. Es prácticamente sustituir una placa por otra.
Si hay que crear el circuito desde cero (cable de 6 mm² nuevo, protección de 25 A en el cuadro y caja de conexión en la cocina), el precio sube y depende mucho del recorrido del cable y del estado del cuadro. Lo habitual se mueve entre 150 y 400 €. Y si la cocina forma parte de una reforma con varios puntos nuevos, la parte eléctrica completa puede ir de 800 a 2.500 €. Lo que más encarece el trabajo no es la placa, sino la distancia desde el cuadro y si este tiene hueco para una protección más.
La inducción en las cocinas de Almería
Hay un detalle local que conviene tener en cuenta. En las viviendas modernas de Almería, como muchas de Nueva Andalucía, la instalación ya viene preparada con electrificación elevada y su circuito de cocina dimensionado, así que cambiar a inducción suele ser directo. En esos casos casi todo el trabajo está hecho.
El panorama cambia en los pisos del centro histórico de Almería, con instalaciones de varias décadas y cuadros que se quedaron pequeños hace tiempo. Ahí es frecuente que no haya línea de fuerza en la cocina, que el cuadro no tenga sitio para otra protección o que el cableado general esté al límite. Antes de comprar la placa merece la pena que un electricista revise si la instalación la admite, para no llevarse el disgusto después.
A esto se suma el calor almeriense: en verano la placa convive con el aire acondicionado y el resto de electrodomésticos pidiendo potencia a la vez, justo cuando el cableado más sufre. Una línea bien dimensionada evita que se vaya la luz cocinando en agosto.
Cuándo llamar a un profesional
Llame a un electricista antes de comprar la placa si su cocina era de gas, si no sabe si tiene línea de fuerza, si su cuadro es antiguo o si no está seguro de la potencia que tiene contratada. Una revisión rápida le dirá qué hace falta y cuánto va a costar, y se ahorrará comprar una placa que luego no puede conectar.
Y llámelo después si, una vez instalada, salta el diferencial, nota que parpadean las luces al usarla o huele a quemado cerca de la conexión. Son señales de que la línea no está bien dimensionada y conviene resolverlo cuanto antes, no rearmar el interruptor una y otra vez.
En nuestro servicio de instalaciones eléctricas en Almería preparamos la línea de fuerza para la cocina con su sección y su protección correctas, y si el cuadro se ha quedado corto nos encargamos también de renovar el cuadro eléctrico para que tenga espacio y un diferencial adecuado.
Conclusión
Pasar a una placa de inducción casi nunca es solo "comprar y enchufar". En el mejor de los casos ya tiene la línea lista y es coser y cantar; en otros habrá que crear un circuito dedicado, revisar la potencia contratada y, quizá, cambiar el diferencial por uno de tipo A. Saberlo antes le evita sorpresas y presupuestos disparados de última hora.
Con más de 10 años de experiencia en instalaciones eléctricas en Almería, podemos revisar su cocina, calcular si necesita ampliar potencia y dejar la línea preparada para que su nueva placa funcione desde el primer día. Contacte con nosotros y le daremos un presupuesto sin compromiso.
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